¿Por qué se pide un tratamiento psicoterapéutico?

Creo que deben darse varias razones.

Para empezar tiene que haber “un sufrimiento mental” y con esto, un síntoma que lo represente. Todos sabemos que no sólo es necesario tener síntomas. Conocemos personas que soportan estoicamente, o alegremente, un síntoma o varios y el sufrimiento que conlleva, sin consultar jamás. Se consulta cuando ese síntoma hace signo, es decir se vuelve una pregunta ¿por qué me pasa esto? ¿por qué a mí?

Se trata de un sujeto al que se le presenta en la vida una situación nueva; diferente; algo que lo aqueja; que lo disminuye; algo de lo que él no sabe desprenderse y, sobre todo; algo que lo cuestiona, que le hace preguntas.

¿Por que así ? ¿por qué a mí? ¿por qué me duele ? ¿qué me está pasando ? ¿será grave? ¿será una tontería? y,  ¿cómo se plantea una consulta? Si no es una situación de urgencia, de emergencia, donde el paciente no opina, es llevado, lo más frecuente que ocurre es que el sujeto antes de decidir a quién va a consultar pregunte, mire, escuche comentarios, hable con SIRI, haga averiguaciones acerca de tal o cual doctor.

Y es así que cuando solicita un turno ya está en marcha en él lo que llamamos transferencia. Así es como surgen mil preguntas y también mil respuestas. Hay quienes consultan inmediatamente, otros lo hacen cuando es demasiado tarde… por supuesto también hay distintos caminos; algunos marchan hacia sanadores del medio; otros hacia quien realiza acupuntura; tratamientos naturales con plantas; con piedras; esas llamadas medicinas alternativas, de menor rango académico pero no de menor atractivo y que se ven cada vez con mayor frecuencia y especialmente en los sectores de mayor capacidad de consumo, y como decía, algunos van al médico.

Si el camino es hacia el psiquiatra organicista lo primero que intentará será probar con medicinas variadas, quizás un último recurso para dejarse “sacar” lo que lo cuestiona. Eso puede aliviar, pero es muy probable que el sujeto siga sintiéndose preso de sus cuestionamientos. Puede que a partir de aquí comience a dejar de un “ser sujeto pasivo poseído por un mal” y toque timbre en una consulta donde la psicoterapia sea una herramienta. Y la responsabilidad de su saber hacer con esto que lo aqueja será una tarea compartida con su psicoterapeuta.